Orientación para el facilitador

DCB

Estudios bíblicos para el crecimiento cristiano


Ya que usted desea enseñar a otros a través de esta serie, queremos ayudarlo en el proceso.  En este sentido, le animamos a que conozca los materiales que tiene disponibles en este sitio web.  Hay varios asuntos que queremos compartir.

OBJETIVO

Los objetivos de la serie de Estudios bíblicos para el crecimiento cristiano incluyen la adquisición de destrezas en el análisis y compresión del texto bíblico, el desarrollo del carácter y la participación responsable del cristiano en el ministerio de la iglesia.

Estas lecciones pretenden ayudar  al alumno a lograr los siguientes objetivos:

Demostrar comprensión del método de estudio bíblico inductivo, presentado en este sitio Web.
Demostrar comprensión de las implicaciones doctrinales, morales y sociales de los textos bíblicos estudiados.
Demostrar obediencia a la Palabra de Dios.
Servir con humildad en la iglesia conforme a los dones que el Señor le ha dado.
Cultivar un estilo de vida coherente con la vida y misión de la iglesia.
Participar con libertad en los encuentros de estudio bíblico.
Evaluar con objetividad su estudio personal y exposición del texto bíblico.
Procurar su capacitación continua para mejorar el cumplimiento del ministerio que el Señor le ha encomendado.

 

Los materiales para el alumno


Estos materiales no consisten en un estudio del texto, sino que ayudan al alumno en el proceso de estudio.
Con este propósito, en cada lección se presenta:

 Contenido de cada lección

En el proceso de análisis del texto a través de las actividades de aprendizaje, hay tres preguntas que el alumno debe responder:

 Tres preguntas

Al desarrollar estas actividades, el alumno estará mejor preparado para el diálogo sobre el texto y su mensaje en el encuentro con el facilitador y los compañeros en el estudio bíblico.

 Los materiales para el facilitador

El propósito básico de estos materiales es presentar al facilitador un apoyo didáctico, estructurado de tal manera que pueda ampliar su comprensión del texto y esté mejor capacitado para enriquecer los encuentros de estudio bíblico.

 En cada lección se presenta:

Contenido de cada lección

Se espera que el facilitador no sea un simple repetidor de los comentarios incluidos en estos materiales, sino que a partir de ellos esté mejor preparado para ayudar a los que conforman el grupo de estudio, de modo que reflexionen más coherentemente en su propia lectura del texto bíblico. Consulte estos materiales, pero úselos sólo para ampliar la comprensión del texto, no para repetir su contenido.

El método de estudio

Al referirnos al método de estudio bíblico tenemos en mente tres pasos fundamentales que deberían considerar tanto el facilitador como los alumnos.

1. El primer paso es la observación del texto, con el propósito de precisar lo que dijo el autor. Muchas de las preguntas que se hacen en este paso (según se plantean en el material del alumno) pueden ser respondidas fácilmente con el mismo texto. En cierto modo, es una relectura del texto. Es muy útil hacer esta lectura en varias versiones de la Biblia, a fin de tener una visión más clara de lo que dice el autor.

ObservaciónEn estos estudios el proceso se presenta de manera muy elemental, pero según sea la capacidad del facilitador y los alumnos, se puede ahondar más en el proceso de análisis.  Por ejemplo, si ayuda a sus alumnos en particular, se puede hacer un análisis más profundo en el sentido de observar los párrafos, atendiendo a la enseñanza central mediante la observación de la oración principal y la función de las oraciones que giran alrededor de ella y la relación que tienen entre sí.

2. El segundo paso es la interpretación del texto. La interpretación es la explicación del contenido del texto. Es la búsqueda de significado de los pensamientos del autor. Aquí es necesario tomar en cuenta tanto el contexto como el texto, pero el texto mismo siempre tiene la prioridad. Por una parte, es necesario reflexionar acerca del contexto del autor y de los destinatarios, en la búsqueda de información que ayude a comprender la intención original del autor. Por otra parte, es necesario reflexionar más profundamente en las oraciones y las afirmaciones (dentro de los párrafos) que componen el texto, con el fin de comprender y asimilar su mensaje. En esta parte del estudio debemos tener presente por lo menos estas dos preguntas: ¿Cuál fue la intención original del autor? ¿Cuáles son los principios que enseña este texto?

Interpretación:  Se debe reflexionar más sobre el significado del texto, con el fin de sacar los principios que éste enseña para nuestra vida hoy.

3. Pero el estudio no se queda en la comprensión del texto y sus implicaciones contemporáneas, es necesario dar un tercer paso: la aplicación del mensaje del texto. Según los principios que enseña el texto, debemos tratar de responder las preguntas: ¿De qué manera nos afecta este texto hoy? ¿Cómo podemos aplicar el mensaje de este texto a nuestra vida hoy? En este paso se busca la manera de hacer pertinente el significado del texto para la vida del lector contemporáneo. El mensaje que el autor bíblico presenta debe tener aplicaciones pertinentes para el ser humano en todos los tiempos. En otras palabras, el mensaje de ayer debe tener significado para nosotros hoy.

 

El papel del alumno

De acuerdo con la estructura de estos estudios, el alumno recibe una guía diseñada para aplicar el método de estudio inductivo, a fin de que se prepare para el encuentro con el facilitador y sus compañeros de estudio bíblico.

El papel del alumno se puede resumir en los siguientes puntos:


1. Estudiar anticipadamente el texto, según la guía previamente elaborada, con el fin de participar en forma responsable y consecuente en la discusión del grupo.

2. Participar en forma libre y plena en el análisis del texto y en la búsqueda de la manera de aplicar los principios que éste enseña.

3. Interactuar con los otros miembros del grupo con una actitud de libertad, respeto y confianza. Todos los miembros del grupo son importantes. Todos tienen la capacidad para opinar sobre el texto.

4. Escribir principios y aplicaciones sobre la base del mensaje del texto estudiado. Este es un asunto que requiere bastante práctica y a veces parece difícil, pero a fin de cuentas es la razón del estudio del texto.

5. Cultivar la obediencia a los principios bíblicos y ayudar a otros miembros del grupo para que asuman esta misma actitud. ¡Su vida debe cambiar constantemente conforme al mensaje de las Escrituras!

 

El papel del  facilitador

El propósito básico de los materiales para el facilitador es presentarle un apoyo didáctico, a fin de que pueda ampliar su comprensión del texto y esté mejor capacitado para enriquecer los encuentros de estudio bíblico.

El papel del facilitador puede resumirse en los siguientes puntos:


1.  Facilitar el proceso de aprendizaje a los miembros del grupo. No es un conferencista (predicador, ni un maestro que dicta cátedra), sino uno que entra en diálogo con los alumnos y a través de preguntas y actividades dirigidas los conduce a la reflexión y al diálogo productivo.

2.  Orientar al alumno en la búsqueda de soluciones de interpretación, más que ofrecerlas él mismo en forma directa.  Los alumnos se reúnen no para escuchar un estudio bíblico, sino más bien para hacer en conjunto un estudio más profundo del texto que ya han estudiado individualmente.  La iglesia misma, la comunidad de creyentes, es una comunidad hermenéutica, de modo que la interpretación de las Escrituras no es un misterio reservado a “los eruditos”. ¡Todos somos intérpretes!

3.  Motivar la participación activa de todos los alumnos. Todos  son importantes.  En tal sentido, toda opinión es importante, aunque seguramente en muchos casos será necesario hacer las correcciones pertinentes.  Si el facilitador no tiene suficientes nociones acerca de dinámicas de grupo, haría bien en consultar acerca de este tema. Puede hacerlo en libros que traten el tema o con personas que tengan dominio del mismo. Podemos lograr más y mejor participación si conocemos el comportamiento de personas en grupos y según sea la dinámica que usemos con cada grupo.

4.  Responder a las inquietudes que se presenten. Por lo general, los alumnos tienen preguntas y es una tentación para el facilitador responderlas de inmediato él mismo. Hasta donde sea posible, el facilitador debe guiar a los alumnos para que ellos mismos encuentren respuesta a las inquietudes de sus compañeros. Habrá casos en los cuales el facilitador deberá responder él mismo, pero no debería hacerlo hasta no agotar las opiniones del grupo.

5.  Trabajar para que haya un ambiente de confianza y respeto mutuo en el grupo de estudio.  A veces habrá posiciones encontradas. En cierto modo, esto es normal si realmente están tratando de analizar el texto. Pero es necesario estar muy pendiente, a fin de evitar rivalidades que afecten las buenas relaciones entre los miembros del grupo. En todo caso, no debemos cambiar el mensaje del texto, sino más bien trabajar para que el texto nos cambie a nosotros.

6.  Ofrecer asistencia individual a los alumnos dentro y fuera del tiempo de estudio, cuando el caso lo requiera.

7.  Ayudar a los alumnos en el proceso de comprender y asimilar los principios que enseña el texto, y encontrar formas como pueden ser aplicados a la vida cotidiana.

 

Un comentario final 

La reunión entre el facilitador y los alumnos es para intercambiar experiencias (no sólo información) referentes al estudio del texto y para ahondar en el análisis y comprensión de éste en un contexto de aportes múltiples. El encuentro, pues, no es sólo para introducir información en la mente del alumno, sino principalmente para reflexionar y analizar con él las implicaciones prácticas del mensaje del texto bíblico estudiado y estimularlo para que obedezca los principios enseñados en las Escrituras.

Estudiar la Biblia… y enséñenles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes.
Mateo 28:20

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Última actualización, agosto, 2012